SÓLO VIENTO

Autor:

© Jesús Alejandro Godoy

 

En algún puerto deshabitado, dejé un navío repleto de esperanzas inconclusas; y él tal vez un día zarpará hacia el recuerdo, siguiendo ese horizonte mudo que teje a veces quimeras, para esos navegantes que sueñan con olas de magia y vaivenes de regocijos.

Allí donde se ve aquel puerto vacío, dejé anclado un certero amor que jamás será mío; junto a él, una palabra a destiempo y alguna duda que ya hoy, me olvidé a qué dictamen de mi vida correspondía.

Así que aquí, navegante, sólo me vuelvo mar, para conocer esos secretos que yacen en la oscuridad de mi alma, y que de tanto detenerme a pensar en lo que no poseía, me olvidé de lo que sí era mío, y me dejé arrastrar hacia esta costa, que grita mi nombre y en acuciantes melodías, le resta un poco de poesía a la verdad, que ahora he encontrado; esa verdad… mi verdad, que sólo dice, que jamás se acabarán los soles mientras el cielo le cante a la luna, las batallas de aquellos héroes, que destejieron sus miedos y se volvieron caminos.

Es así, que a los lejos ves amiga, que dejé varado un navío con las velas en reposo, como muertos hastiados de tanto esperar más muerte; es aquí, que en este puerto sin nombre, he dejado un silencio quejoso que aún me hace recordar, que las distancias entre las palabras y los hechos es sólo viento; es, que he dejado un centinela de miedo, cuidando los tesoros de mis terrores y muy cerca de ahí, una esperanza de volar, que a veces se vuelve mi aliento, y me hace crecer alas de momentos que se pierden en los firmamentos de lo que yace en el deseo.

Y diré amigo, que dejaré muy cerca de la costa, algunas preguntas que por ahora no he de responder, y ciertas respuestas que de tanto responderme, primero se volvieron historia, después mitos y luego leyendas.

Sé que tal vez, un día volveré a partir con algún cargamento hacia algún amanecer insondable que tenga grabado un porvenir; sé amiga, que hoy me despido de mucho de lo que hube tenido, porque si no ha de ser así, no podré seguir en mi curso; y mi fuerza, será algún sueño marchito, que me dolerá en la carne mientras mis ansias se envejecen con mi piel.

…Y es que antes de partir digo, que dejé un navío en algún puerto deshabitado; porque hoy me vuelvo mar, para conocer… esos secretos…

 

 

 

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