A PRUEBA

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Autor: © JESÚS ALEJANDRO GODOY

Escucha, nunca sabes, si dirán las palabras justas que estabas esperando.

Abre, nunca sabes, si era la persona que siempre soñaste.

Despierta, nunca sabes, si ese día cambiará el resto de tu vida.

Habla, nunca sabes, si tus palabras despertarán sentimientos en personas insospechadas.

Cambia, nunca sabes, si el nuevo camino te traerá nuevas alegrías.

Analiza, nunca sabes, si la situación que te acongoja, está disfrazada de oportunidad.

Arriesga, nunca sabes, si tus movimientos audaces, serán el comienzo de una cadena de éxitos notables.

Camina, nunca sabes, si tus huellas, serán el camino que sigan aquellos que confían en Ti.

Perdona, nunca sabes, si las ofensas son en realidad pruebas que te ayudan a crecer.

Estimula, nunca sabes, si tus acciones generarán acontecimientos a tu favor.

Agradece, nunca sabes, si lo bueno o lo malo que te sucede, es ni más ni menos que la señal de que el Buen Dios, te está poniendo a prueba

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OTROS CIELOS, OTRAS VERDADES

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Autor: © Jesús Alejandro Godoy

Magnífica y atroz providencia, que me inventa ciénagas de duelos y desiertos de esperanzas, búscame en el aquelarre de esta monotonía empírica y enorme a la cual llamo vida, y que se ha vuelto tan ella, tan misma, tan igual, que solamente la muerte podría cambiarla para darme un poco de ese paraíso infernal que sueña el guerrero antes de ir a batalla.
Trueno inquebrantable b
úscame en la lluvia de sensaciones; daga de lo inconcluso, ojalá no vengas cuando esté en los brazos de Morfeo y tenga que convencer a mi ánima para que vuelva a refugiarse en esos días que ya no le pertenecen.
Ya he medido la talla de estas esperanzas que a
ún mantengo, y no quepo en ellas. Vara y viga con que se miden lo celestial, no hagan sus cuentas delante de mi triste destino y en el silencio que inunda mis ojos.
Runas y presagios que alguna vez he visto
¿qué me dirán ahora que desatiendo las leyes de lo que era real?
Rezos apocal
ípticos y certeras dudas de los que no es, no quiero llegar a ser un oráculo de falsedad; un recuerdo sosegado, de lo que tendría que haber sido.
Vaga crueldad que muere cuando muere la necesidad y la avaricia, d
éjame seguir, no me tomes prisionero de éste rodeo sin nombre, que ahora me libro de algunas palabras y salgo de mí, a ver otros cielos y otras verdades.
Vida que llamo muerte, y final que llamo liberaci
ón, calla y sigue, que yo te sigo y luego hablaré de todo eso que tendría que haber sido, y jamás fue.

MAPA DE MIS JUEGOS

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Autor: © Jesús Alejandro Godoy

Sé que existe una ley justa, que lleva grabada mi nombre con sangre en su ceño, y que grita mis espacios, para que le devuelva esas estrellas que me robé cuando era dueño del cielo, y de todo lo que había debajo de él.

Sé que anda por ahí, sé que espera un instante para hacerse de los señuelos que le arrojo a la felicidad y desbaratar esas trampas, donde mantengo en silencio algunas mentiras, que usaré cuando mis opciones coherentes se terminen, o cuando me canse de ser castigado por ser el único idiota que dice la verdad.

Sé que venera algunos lugares por donde he pasado; sé, que en el invierno se confunde con la nieve y viene a reclamarme esas caricias que dejé latiendo lejos de aquí y que aún esperan el fin de su faena; sé, que lleva mi nombre grabado con sangre y que un día vendrá a buscarme, para al fin, quedarse a mi lado y hablar de todo lo que le debo.

Tal vez la veré, tal vez te veré; pero por ahora, sé que me dejará seguir discutiendo mis sueños con el viento y mis caminos con la luna; y que un día, ya tendré tiempo de pagar lo que debo; y tú, tendrás tiempo de retornarme esas tristes alegrías, que dejé sumidas en un sueño profundo, cuando dejé de temer a las leyes de ensueños y empecé a usar el mundo como mapa de mis juegos

Un día… volveré, pero no todavía…

INVISIBLE COMO ANTES

INVISIBLE COMO ANTES

Autor: © Jesús Alejandro Godoy

…Es viento, ahora que mis manos venosas y marchitas se entregan al compás de la locura, que escucho las voces de la oscuridad; que me llaman, que me nombran, y me dicen que falta poco para que esas caricias que ya me han abandonado, vuelvan a mí, como vuelve el mar solitario a contarle a las rocas, que vio un ave aventurera cerrar sus alas en pleno vuelo, y con paz, se dejó caer por que todo ya estaba hecho y cumplido.

Miren nubes mi andar errático que marca la única perdición que encuentro dentro de mí, que me detiene y me obliga a quedarme sentado junto a estos fantasmas de ojos negros, que con temor, miran los desperdicios de sus recuerdos y se preguntan dónde se encuentran; miren nubes, que ya escucho esas buenas nuevas que canta el rocío, y me dicen que quizás un día la niebla me envolverá y me posará sobre un relámpago, y juntos recorreremos el mundo, dejando tras de sí, solamente una luz de colores repleta de misterios.

Lugares que he andado, ahora que mi boca vacía de dientes está y mi lengua se ha dormido para nunca más despertar, es que comprendo que yo los moldeaba y les daba vida y no, ustedes, lugares, a mí.

Sitios ajenos a mi presencia por donde he dormido, trabajado; por donde mi sombra aun se pregunta adónde me he ido; lugares, ya no me aprisionen y no retengan mis recuerdos ni mis cosas ni mis ganancias, por que ya ven, que aquí, desnudo, entregado y solo, iré a bañarme de luz, a reír todas las alegrías y a llorar todos las yerros; lugares, váyanse sin mí, que lo que ustedes tienen, no me sirve para pagar las deudas que ahora tengo con esos, que no sé por qué, se aparecen en mis sueños y tocan mi rostro por las noches para que no los olvide.

Amores sexuales y fiestas sin control que aún me hacen reír al recordarlas, sé que todo fue mágico para remendar algunas soledades y algunos espacios en mi vida; me despido ahora sabiendo que no todas las olas mojan el alma aunque pertenezcan al mismo mar.

Espacios, mundo, abismos cavernas y misterios; perdónenme si no los he recorrido por completo, es que siempre fui temeroso de dejar mi espacio… y ahora que lo dejo, río y lloro, al saber que mi espacio era el mundo.

Ángeles centinelas que ahora me espabilan, y me sorprenden con sus historias; no dejen que parta sin antes devolverle al viento todas sus historias y secretos; no dejen que me vaya sin retornarle a mis caminos todos sus pasos y sus sinsabores; centinelas que ahora me espabilan, que me llaman, que me nombran y que me dicen que todo está presto para traspasar algún umbral… no me dejen partir, sin agradecer todos los alientos y perdonar todas las heridas

…Es vida, que ahora me pregunto: ¿Esto es la muerte?

Y me vuelvo niño, y ya me hago invisible como antes, y digo adiós a todos mis equipajes y me voy a pedirle al mar, que me lleve sobre sus olas, por que quiero ser como esa ave, que un día cerró sus alas en pleno vuelo, y se dejó caer en paz; por que todo, estaba hecho y cumplido.

EL MALO

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Autor: © Jesús Alejandro Godoy

Había un hombre que era malo.

No era malo por que no compartía sus cosas.

Era malo por que todos decían que no compartía lo mejor que tenía.

Era malo por que a todos les había dado sus posesiones, pero no la voluntad de obtenerlas.

Era malo por que a todos les había otorgado su tiempo, pero no las vivencias que se encerraba en él.

Era malo, por que a todos les había regalado el arte que hacía con sus manos, pero no les había dado el don que poseía.

Era malo por que les había otorgado los castillos que había construido piedra por piedra, pero no, el conocimiento para erigirlos.

Era malo por que les había regalado varias fotografías donde se lo veía en todas las partes del mundo por donde había viajado, pero no les había dado la pasión por hacer cosas.

Era malo, por que les había mostrado a uno y a varios maestros sabios, pero no les había dado la comprensión para llegar a sus palabras.

Era malo, por que les había regalado sus inventos, pero no la curiosidad para generar nuevos sueños.

Era malo, por que les había regalado la forma de morir en paz, pero no les había explicado como hacerlo.

Un día conocí a un hombre que era malo.

En su tumba dejé una rosa y hablé con él.

Y supe por qué era malo.

Por que en silencio y luego de visitarlo miles de veces, me había regalado el secreto de la inmortalidad; pero no me había dado, la forma de llegar a ella.

Contacto: jesus_alejandro_godoy4@yahoo.com.ar