EL ERRANTE

Autor: © Jesús Alejandro Godoy

Si es que estoy hecho de historias perdidas, será la razón por la que ahora esté vagando por esta casa tan repleta de luna y tan vacía de luz.

Si es verdad que mis ojos siguen grabando historias que no serán, ése es el porqué esté caminando sobre la hojarasca, en este bosque solitario, negro y difunto de sueños.

No sé cuando fue, ni como sucedió; es que una mañana sólo me aparté de un lugar y me fui a otro, y ahí empecé a ver de cerca a las aves del cielo y al sol del espacio; y en lugares extraños me empecé a quedar, como una errante palabra que jamás tendría que haber sido pronunciada, como un hecho irresoluto o una mirada que nada tiene que percibir.

Si es que me abrigo de alegrías ajenas, creo que esa es la razón por la que mis únicas alegrías son contar los árboles de distintos lugares y ver pasar a los astros camuflados en mil colores distintos; y si es que mis gritos son como sinfonías mudas que jamás serán ejecutadas, ese creo, es el porqué mis caminos se separan de mis pasos y mis huellas se confunden a sí mismas con las que ya habían sido caminadas.

Si es que estoy hecho de madrugadas que nunca llegan y de inviernos en casas derruidas y de amores que nunca volverán, esa es la razón -creo-, por la que mi sombra se ha quedado a orillas del mar a mirar el amanecer, y mis rutinas ya se han dormido, dando un último suspiro que sólo yo he escuchado.

No sé cuando fue, ni como sucedió.

Tal vez entonces, una mañana sólo me apartaré de un lugar y me iré a otro, y en alguno me quedaré esperando a despertar de este sueño; que según parece, sólo se sueña cuando yo trato de abrir mis ojos…

 

 

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VUELO (Plegaria a mis Padres)

Autor: © JESÚS ALEJANDRO GODOY

Déjenme soltarme, aunque mis manos luego busquen a tientas esas ambiciones que nunca alcanzaré.
No me priven de esconder de mis labios las palabras más incorrectas para hablar luego las palabras grandes y transparentes; ésas donde la verdad se esconde.
Déjenme en soledad ante mis fantasmas, pero no se alejen de mí. Átenme a mis errores porque con ellos trazaré mis caminos, pero no me juzguen durante mi tiempo de aprendizaje. Vean mis pasos y cuéntenlos si así lo desean; más, no escriban sus argumentos sobre mis huellas errantes, porque cada cual plasma su destino.
Ríanse y destrocen con sus comentarios mis alas, pero siempre me verán desplegándolas donde se alza el viento que me lleva al cielo que siempre he soñado.
Tomen mis manos y si quieren protejan mi cabeza, pero no cubran mis ojos de los errores, porque sé que cuando ya no exista nadie que me cobije, no habré aprendido nada valioso, si no he errado y contado a mansalva mis heridas.
Déjenme fallar cuanto pueda y por el tiempo que sea necesario, pero no aplaudan mi insensatez ni mi ignorancia, porque jamás querré que aquellos a quienes amo o amaré, se vuelvan contra mí, y me transformen en carne de desperdicio. Pero… ¡hay de mí si se vuelven como yo! Preferiría que mi cabeza sea estacada y paseada frente a todos aquellos que optaron por vencer sus limitaciones sin saber si algún día llegarían a buen puerto.
Contemplen mis movimientos más desacertados, pero jamás me digan que deje de caminar.
A nadie creeré cuando me digan que la muerte por mis propias manos es muestra de valentía y una digna solución a todos los problemas, porque sabré que no es verdad, y jamás lo será, mientras miro a esos indigentes que se transforman en reyes paseando sus luchas junto a mi puerta, e invitándome a unirme a sus noches de derrotas en pie, esperando una oportunidad para dar un paso hacia un nuevo desafío.
Síganme en mi escalada, y vean que aún desesperado, la única verdad que sabré es la que dice que yo puedo llegar más allá de lo que otros opinan de mí, porque jamás existirá en esta tierra que hoy piso, nadie que pueda decirme cuanto valgo, cuando mis ojos se abren cada madrugada dispuestos a encontrar nuevos caminos.
Mírenme volar entre tormentas, y desconfíen de sus sentidos cuando mis alas se desplieguen como potentes y orgullosos pilares donde habitan mis palabras grabadas a fuego, hablando de todo lo que he sido, lo que soy y lo que seré.
Déjenme en soledad, pero jamás dejen de guiarme, porque aunque sea único e irrepetible, en mi cielo todavía quedan muchas estrellas por contar.
Vean que difícil es mi camino, y déjenme transitarlo bajo las sombras de la intolerancia y la incertidumbre; a cambio, yo les mostraré que al final de mis pasos, me verán transformado en los sueños que siempre he deseado, y seré tan grande y tan fuerte, que ni todas las sonrisas ni las alegrías del mundo cabrán en sus corazones.
Déjenme vagar entre sombras, porque este es mi momento, y nunca cejaré ante los pensamientos propios o ajenos que quieren ver mi cuerpo consumido por gusanos, porque he venido a cumplir mis sueños y mis anhelos, y hoy no tengo planeado visitar los cielos, sin intentar hacerlos realidad.
Miren mi tiempo, hablen de mi momento que ya ha empezado; y que aquellos murmuren que no he de poder hacerlo, porque las palabras de aliento son mis caminos y las palabras desalentadoras mis motivos para seguir.
Déjenme vagar como puedo, suéltenme al viento de lo nuevo y lo desconocido, porque he nacido para ser ciervo de todos, porque he nacido para ser rey de mis victorias.
Hablen de mi vuelo, hablen de mi tiempo… porque éste, es mi momento.

SIN LUGARES

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Autor: © Jesús Alejandro Godoy

Entro…

E invito al viento una copa de tiempo y a la nada un vaso de horizonte aún sin soles.

Y entra alguna esperanza atisbando mi sombra sobre la barra, se revierte a la hora de hacerse hecho, y viene hacia mí con cara de pocos amigos; le invito un trago de atajos sin salida y quedamos a mano, abrazados, como dos marineros esperando zarpar un barco bajo una madrugada de julio.

E insisto a la tristeza con una medida de locura y a la inconstancia con una botella de decisiones.

Tambaleando ya, le robo la trompeta a un ángel que se quedó merodeando por aquí, y que entre copas murmura una y otra vez, que se le ha aparecido un ser extraño al que llaman “hombre”. Decidido me uno a una banda de ebrios, que sólo saben entonar las notas de esos “tal vez” y las primeras estrofas de una canción que no lleva nombre, pero que cada vez que suena, hace encoger el alma de preguntas si se la escucha estando en esos lugares, y en esas situaciones, adonde se beben las malas decisiones. Cantamos hasta casi morir, y parimos otras melodías distintas que nunca más serán ejecutadas; y entre lágrimas, cerramos los ojos y abrimos el corazón, para imaginarnos otros nuevos pentagramas para las mismas notas.

Me quedo tieso. La buenaventura vomita algunos azares sobre mis zapatos viejos; y la suerte me guiña un ojo, y se escapa nuevamente por la ventana sin pagar la ronda de whisky.

Sin sentirlo, me siento sobre una silla enclenque, junto a un invierno sin compañía y detrás de una primavera sin sorpresas.

El demonio aún corretea por los pasillos a una prostituta gorda; que, según dicen, le había prometido algún secreto de Dios que nunca le dice y que siempre le promete; entonces, entran algunas quimeras aún levantando sus torres de Babel, y todas piden una botella de ceguedad.

La avaricia que está tratando de deletrear la palabra “inmortalidad”, ebria, me codea y me señala a algunos reclusos de pasiones y desaciertos, que siempre piden tragos de resoluciones, pero que nunca los beben y se quedan mirando el techo, repleto de perdones pintarrajeados, que dicen sólo se ven, cuando las lágrimas llueven sobre los ojos de los que nunca se atrevieron a llegar a ningún lado.

Miro, y deseo otra ronda; trato de erguirme, pero mis piernas temblequean ante un peso feroz; y veo, que la muerte se ha quedado dormida sobre mi hombro y el miedo me revisa los bolsillos para robarme algunos sueños valientes.

Creo que pierdo el conocimiento y caigo junto a la nada, mientras la imaginación ríe a carcajadas y el porvenir se menea al compás de una melodía muda que llega desde la calle.

Y cuando vuelvo a mí, despierto siempre en mi cama, saboreando mi paladar vacío y buscando un poco más de días entre mis dedos.

Sin pensarlo entonces, empiezo a caminar sin lugares y con rutinas disfrazadas de aventuras; y llego a la puerta del bar de mis locuras, de mis pasos perdidos.

Y entro… una vez más.

CANTAR DE DESILUCIONES Y TORMENTOS

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Autor: © Jesús Alejandro Godoy

Descansan en mis trivialidades, estas hordas de esgrimidas lamentaciones sin justificaciones que hoy, se vuelven ciegas transeúntes de esas calles que ya estoy harto de caminar.
Repelen estas magias disueltas que una vez supe tener entre mis manos, las sonrisas que me regalaron en justa contienda con la vida, y que tal vez, por creerme tan merecedor de ellas, las vestí de soberbias y eternidad, pues creí, que siempre iban a estar a mi lado.
Se funden entre estas escasas posibilidades, las maltrechas acechanzas de algunas alegrías que alguna vez fueron mías, y que hoy se quedan harapientas esperando a mi puerta por un poco de comida y exquisita pensión que ya no puedo otorgarles; se calman, aquellos impertérritos y dolientes resquemores que me dejaron algunas traiciones; que por un momento, me dejan ver mi cuerpo flaco y disuelto en tanta agonía imaginaria, que no sé, como puede ser que un sentimiento tan distante hoy para mí, me deje tan esquelético y afanosamente perdido en medio de este cantar de desilusiones y tormentos.
Ruedan algunas plegarias sobre mi lengua; se gritan a sí mismas, estas atontadas secuencias de palabras, que no hacen otra cosa que llamar lo que ya no espero; fiebre de perdición es lo que hay, silencio consonante con esas lamentaciones que dejé en el perchero y que azuzo algunas veces para que me encuentren distendido en algún sitio, y recordarme que la felicidad es prudencia de acción, y pureza en el tiempo que se regala en abrazos si se sabe aprovechar.
Parece quizás, que se amargan estas insensatas peroratas, para informarme que sólo sufro un poco de amor perdido en el tiempo; y se ven mis heridas, a través de prismas que agigantan mis dolencias.
El viento zumba con aullidos y ya duelo los placeres de los sentimientos no correspondidos, y fiel me quedo a mis convicciones, antes de despertarte y susurrarte que ya caigo en tragedias, antes de haberte perdido.

A PRUEBA

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Autor: © JESÚS ALEJANDRO GODOY

Escucha, nunca sabes, si dirán las palabras justas que estabas esperando.

Abre, nunca sabes, si era la persona que siempre soñaste.

Despierta, nunca sabes, si ese día cambiará el resto de tu vida.

Habla, nunca sabes, si tus palabras despertarán sentimientos en personas insospechadas.

Cambia, nunca sabes, si el nuevo camino te traerá nuevas alegrías.

Analiza, nunca sabes, si la situación que te acongoja, está disfrazada de oportunidad.

Arriesga, nunca sabes, si tus movimientos audaces, serán el comienzo de una cadena de éxitos notables.

Camina, nunca sabes, si tus huellas, serán el camino que sigan aquellos que confían en Ti.

Perdona, nunca sabes, si las ofensas son en realidad pruebas que te ayudan a crecer.

Estimula, nunca sabes, si tus acciones generarán acontecimientos a tu favor.

Agradece, nunca sabes, si lo bueno o lo malo que te sucede, es ni más ni menos que la señal de que el Buen Dios, te está poniendo a prueba

MAPA DE MIS JUEGOS

http://jesusalejandrogodoy.blogspot.com

Autor: © Jesús Alejandro Godoy

Sé que existe una ley justa, que lleva grabada mi nombre con sangre en su ceño, y que grita mis espacios, para que le devuelva esas estrellas que me robé cuando era dueño del cielo, y de todo lo que había debajo de él.

Sé que anda por ahí, sé que espera un instante para hacerse de los señuelos que le arrojo a la felicidad y desbaratar esas trampas, donde mantengo en silencio algunas mentiras, que usaré cuando mis opciones coherentes se terminen, o cuando me canse de ser castigado por ser el único idiota que dice la verdad.

Sé que venera algunos lugares por donde he pasado; sé, que en el invierno se confunde con la nieve y viene a reclamarme esas caricias que dejé latiendo lejos de aquí y que aún esperan el fin de su faena; sé, que lleva mi nombre grabado con sangre y que un día vendrá a buscarme, para al fin, quedarse a mi lado y hablar de todo lo que le debo.

Tal vez la veré, tal vez te veré; pero por ahora, sé que me dejará seguir discutiendo mis sueños con el viento y mis caminos con la luna; y que un día, ya tendré tiempo de pagar lo que debo; y tú, tendrás tiempo de retornarme esas tristes alegrías, que dejé sumidas en un sueño profundo, cuando dejé de temer a las leyes de ensueños y empecé a usar el mundo como mapa de mis juegos

Un día… volveré, pero no todavía…

INVISIBLE COMO ANTES

INVISIBLE COMO ANTES

Autor: © Jesús Alejandro Godoy

…Es viento, ahora que mis manos venosas y marchitas se entregan al compás de la locura, que escucho las voces de la oscuridad; que me llaman, que me nombran, y me dicen que falta poco para que esas caricias que ya me han abandonado, vuelvan a mí, como vuelve el mar solitario a contarle a las rocas, que vio un ave aventurera cerrar sus alas en pleno vuelo, y con paz, se dejó caer por que todo ya estaba hecho y cumplido.

Miren nubes mi andar errático que marca la única perdición que encuentro dentro de mí, que me detiene y me obliga a quedarme sentado junto a estos fantasmas de ojos negros, que con temor, miran los desperdicios de sus recuerdos y se preguntan dónde se encuentran; miren nubes, que ya escucho esas buenas nuevas que canta el rocío, y me dicen que quizás un día la niebla me envolverá y me posará sobre un relámpago, y juntos recorreremos el mundo, dejando tras de sí, solamente una luz de colores repleta de misterios.

Lugares que he andado, ahora que mi boca vacía de dientes está y mi lengua se ha dormido para nunca más despertar, es que comprendo que yo los moldeaba y les daba vida y no, ustedes, lugares, a mí.

Sitios ajenos a mi presencia por donde he dormido, trabajado; por donde mi sombra aun se pregunta adónde me he ido; lugares, ya no me aprisionen y no retengan mis recuerdos ni mis cosas ni mis ganancias, por que ya ven, que aquí, desnudo, entregado y solo, iré a bañarme de luz, a reír todas las alegrías y a llorar todos las yerros; lugares, váyanse sin mí, que lo que ustedes tienen, no me sirve para pagar las deudas que ahora tengo con esos, que no sé por qué, se aparecen en mis sueños y tocan mi rostro por las noches para que no los olvide.

Amores sexuales y fiestas sin control que aún me hacen reír al recordarlas, sé que todo fue mágico para remendar algunas soledades y algunos espacios en mi vida; me despido ahora sabiendo que no todas las olas mojan el alma aunque pertenezcan al mismo mar.

Espacios, mundo, abismos cavernas y misterios; perdónenme si no los he recorrido por completo, es que siempre fui temeroso de dejar mi espacio… y ahora que lo dejo, río y lloro, al saber que mi espacio era el mundo.

Ángeles centinelas que ahora me espabilan, y me sorprenden con sus historias; no dejen que parta sin antes devolverle al viento todas sus historias y secretos; no dejen que me vaya sin retornarle a mis caminos todos sus pasos y sus sinsabores; centinelas que ahora me espabilan, que me llaman, que me nombran y que me dicen que todo está presto para traspasar algún umbral… no me dejen partir, sin agradecer todos los alientos y perdonar todas las heridas

…Es vida, que ahora me pregunto: ¿Esto es la muerte?

Y me vuelvo niño, y ya me hago invisible como antes, y digo adiós a todos mis equipajes y me voy a pedirle al mar, que me lleve sobre sus olas, por que quiero ser como esa ave, que un día cerró sus alas en pleno vuelo, y se dejó caer en paz; por que todo, estaba hecho y cumplido.